La gripe y los tiempos finales
Es notable como en vez de motivar a la solidaridad el sacrificio, la abnegación y la búsqueda de alternativas, esta emergencia sanitaria que estamos viviendo mueva mas que nada al lamento, el ensimismamiento y la fábula.
Lei comentarios de algún pastor (supuestamente) renovado, lamentarse por haber tenido que suspender reuniones por la epidemia, con la debida aclaración de que hay que acostumbrase a estas cosas ya que son los tiempos finales. Lei varios comentarios por el estilo. Lamentablemente no me cruzé con ningún llamado a la solidaridad, a ayudar a otros, a fabricar alcohol en gel en forma comunitaria, a repartir frazadas entre los miles que duermen en la calle y que no pueden encerrarse en sus casas para protegerse del virus, por la rotunda razón de que no tienen casa alguna, etc.
A veces me pregunto si lo que nos mueve en la vida cristiana y en nuestras convicciones teológicas, no será sino, lo que en argentina llamamos coloquialmente "cagazo", o sea miedo. Que habrían hecho nuestros poderosos líderes en la epidemia de gripe española (40 millones de muertos), o en la peste negra del medioevo (tercera parte de la población de Europa exterminada) o en la pandemia de polio de la década del 50'. Seguramente también habrían hecho un angustioso llamado a quedarse en casa, lamentándose por no poder ir a cultear y resignándose porque son los tiempos finales, etc.
La verdad, se puede percibir el miedo, del cual se escapa místicamente con llamamientos al apocalípsis, con el agregado cruel, de que el miedo también es muy eficaz para manejar a la gente. Nunca hay que perder la oportunidad de atemorizar!
En fin, creo que en vez de miedo, deberiamos mostrar coraje solidario, actividad en vez de reclusion, una oportunidad para la misericordia y no para el escapismo, en medio de esta crisis.
El fin llegara, pero no cuando estos pequeños profetas del temor lo quieran, sino, cuando no se lo esperen..., que va a ser, asi esta escrito.









